Huye y no mires atrás. Te lo digo por experiencia propia. Mi ex «hijodesuputisimamadre» era igual, llevábamos años juntos y soporté cuernos de todos los colores, que ligara con tías casi delante mía (más de una vez lo sorprendí hablando con chicas en la calle para quedar en tal bar), emails con su exnovia, mensajes a unas y a otras en Facebook, vamos… Un horror. Tras mil episodios de celos (de ambos, los suyos infundados y los míos por lo que te contaba), otros tantos violentos, lo dejé y fui feliz, en serio, ni una sola lágrima que no fuera por lo tonta que había sido y por cuanto me había destruido. Ahora, con mi pareja actual, no hay nada de eso, y aunque no confío en el plenamente (por culpa de lo anterior y no de él), soy feliz. Quien es un cabrón (a) jamás cambia, no le des el gusto de que te destruya, porque volver a armar tus piezas va a costarte años y nunca se sale sin secuelas. Ánimo, preciosa, y plantéate ser feliz de verdad.