Por circunstancias, he tratado con monjas toda mi vida y sí, una gran parte de ellas están obsesionadas con el peso. Estando incluso ellas muy gordipower he tenido q oír comentarios sobre mi cuerpo. Totalmente surrealista. Que se atrevan ahora, monjas o no, me las como con patatas. Que si me llaman gorda que sea con conocimiento jajaja.