No eres mala madre, ni de lejos pienses eso.
Cuando yo tenía 10 años y mi hermana tres, mis padres se separaron. Estuvimos un tiempo en la casa en la que vivimos siempre para luego mudarnos a casa de mis abuelos maternos (el régimen de custodia es el que mencionas) porque mi madre tuvo que marcharse a trabajar fuera.
Fue duro, tanto para mi hermana pequeña como para mí, pero sobretodo para mi madre.
A día de hoy, diez años más tarde, no puedo dejar de verla como una gran mujer, luchadora, preocupada y capaz. Mi hermana, aunque atraviese la edad del pavo, lo sabe también.
No eres mala madre, de verdad que no. Mucho ánimo en esta nueva etapa.