Bajo mi experiencia con las conversaciones que he tenido con cientos de hombres compañeros de trabajo a lo largo de estos años (trabajo en un oficio en el que hay muy pocas chicas) he llegado a la conclusión de que nuestros flechazos de película, las paranoias que nos montamos en la cabeza, esas miradas y detalles que creemos que significan algo, son unilateralmente cosas de mujeres. Ellos cuando salen sólo ven un coño que follarse. Fin.