Pues yo no sé si el mío es un cobarde o un capullo. Me vendió la luna, me habló de una conexión como nunca antes había sentido, puso mi mundo y mi relación patas arriba y… desapareció, se lo tragó la tierra!
Sinceramente, creo que me tomó el pelo muy bien tomado, porque no concibo y que todo lo que me decía era verdad, puedas actuar así.
Aún así, algo en él sigue sin encajarse y nunca lo hará…¿Para qué invertir tanto tiempo en humo?