El cobarde de mi vida fue hace apenas unas semanas, en realidad ha habido muchos, pero en este en especial no sólo es cobarde, sino pendejo. Le conocí en un sitio de BDSM y me había gustado bastante porque parecía respetuoso con mis límites y se enfocaba en lo que más me gusta: el bondage; así pues estuvimos platicando durante algunas semanas en las que él por supuesto me envío fotografías eróticas en donde se mostraba su rostro perfectamente bien. Para mi fortuna yo no le envíe ninguna foto mía comprometedora porque no me gusta mucho enviar fotos y cuando llego a enviarlas es porque me da la gana y obvio jamás muestro mi rostro, y como además él nunca me había pedido una, pues yo ni le ofrecí ni nada. Yo sólo disfrutaba con la charla calentona que me daba y con sus fotos, que por cierto entre esas fotos me enviaba algunas de sus antiguas sumisas en donde se veía el rostro de ellas, cosa que la verdad no me gustó mucho y era una situación que yo quería confrontarle cuando nos conociéramos en persona y alegarle que eso no era correcto y que bajo esas condiciones yo no iba a dejar que me tomara fotos.
En fin, como la calentura estaba al por mayor, el no dejaba de haberme comentarios como que yo le encantaba, y que con todo lo que yo le proponía hasta se podría enamorar de mí (me caga que me digan ese tipo de cosas cuando ni siquiera han mirado el brillo de mis ojitos en vivo). Total que quedamos de echarnos un rapidín aunque fuera de dos horas pero con tal de conocernos. Le dije que yo le confirmaría bien la hora porque probablemente ese día tendría un compromiso pero que era el único espacio disponible. Me preguntó que en dónde sería mi compromiso, le respondí y a partir de ahí no volví a recibir respuesta suya. Supuse que estaría ocupado y le escribí un par de veces más preguntandole que a qué hora y en dónde nos veríamos.
Pero el güey decidió entonces dejar de responderme y borrarme del Whats App, así de la nada, sin explicación, sin que yo entendiera qué demonios había sucedido, así sin más con la misma facilidad que me dijo que podría enamorarse de mí, se esfumó (por eso me cagan esas promesas de amor aceleradas cuando ni siquiera te conocen), de la manera más cobarde. No volví a escribirle más, me quedó bastante claro, pero a veces me pongo a pensar en que el tipo tiene suerte de que yo tenga principios éticos, porque cualquier vieja loca despechada y vengativa haría deliciosas malignidades con esas fotografías suyas en donde dejaba su actitud dominante para ser sumiso, esas fotos donde en su rostro se ve el placer de la sumisión. Esas fotos donde un tipo de 1.90 se muestra débil y expuesto en posturas que a sus compañeros de la sociedad de boxeo dejaría estupefactos.
Pero no, no voy a hacer nada porque yo no tengo la bajeza que él tuvo con todo y que tengo el Facebook de su trabajo; porque pese a todo soy una persona respetuosa con su intimidad. Mi única manera de desahogar mi ira tras su desaparición es contando esta aventura en este foro. Pero si el sigue con su mismo modus operandi con otras chavas… bueno, yo no respondo por la ética que tengan otras personas, ese ya no es mi pedo…