Oh sssssssseeeeeeeeeeeeeeee… Cómo te entiendo. Mi madre es una pedorra total, y muchas veces me siento mal por pensar así. Pero por mucho que intento que todo vaya bien, ¡no la soporto! Es controladora, todo lo critica… Todo lo de sus hijas, porque lo de sus sobrinas es todo una maravilla. Nosotras somos unas pardillas, pero nuestras primas aunque comieran caca de perro seguirían siendo mejores que sus hijas. Yo me independicé muy pronto para escapar de ella, pero al final con la crisis, no me quedó otra que volver. ¡Y llevo cinco años de pesadilla! Cuando se va por las mañanas a trabajar, se respira una paz en casa… Y cuando vuelve nos ponemos todos tensos como palos. Se ha pasado media vida señalándome si engordo, porque para ella hay que estar delgada sino no eres nada. Y a mi hermana la trata como si fuera su chacha, le limpia la casa, le hace la comida… Y aún tiene narices a echarle encima cara mi madre porque el otro día nos fuimos de compras y a las tres de la tarde aún no había tendido mi hermana la ropa de la lavadora. No te sientas mal, mujer, ¡yo tampoco soporto a mi madre! Tiene 55 años y cada vez va a peor. Me cae como una patada en el… Tal cual. Así que, eso, no te sientas mal. Las madres no se escogen, y cuando te toca una así, ¡no queda otra que fastidiarse! Pero eso no quiere decir que por ser sangre de tu sangre te tenga que caer bien. ¡Ánimo, que somos más de las que parece las que sufrimos de eso!