¡Ay muchacha! ¿Te has planteado que a lo mejor esperaba a que tú le dieras el permiso?
Cuando empecé con mi príncipe me pasaba lo mismo.¡NO LO ENTENDÍA! Nos rozabamos, yo es que ya no sabía como decirle sin palabras «Métela, por Dios». También deciros que yo podría haberme tragado mi vergüenza y pedirselo, pero si me daba vergüenza mirarle directamente a los ojos, no os imagináis como lo pasaba en situaciones así. Hasta que me miró, desvío la mirada tímidamente, volvió a mirarme y literalemente, me preguntó: ¿puedo…?
Quería comermelo a besos en ese momento por parecerme el ser más cuqui del planeta, pero solo pude sonreír y asentir.
Así que muchacha, si ves que no se lanza, a lo mejor es que le puede la vergüenza y si tu eres más directa, susurrale al oído que quieres sentirle dentro, y ya verás que contento ☺
¡Ánimos!