Yo creo que todo viene también por esa errónea creencia de que los hombres siempre tienen ganas, ellos como nosotras pasan por etapas en ollas que la líbido está por los suelos, ya sea por estrés, cansancio o simplemente momentos de desgana. Yo entiendo que si trabaja 14h no tenga el cuerpo para mandanga. Yo he tenido épocas de estrés en el trabajo que cuando llegaba a casa lo único que me apetecía era ponerme el pijama y ver un serie tirada en el sofá. Si lo habéis hablado y no hay otro problema es cuestión de paciencia y aprovechar los momentos de descanso.