Es que no hay que poner nombres a las cosas, ni pensar más allá.
¿Que te apetece ir al cine? Pues propónselo. No le pides matrimonio, no pasa nada, ni es necesario tener ninguna otra conversación de ‘cómo le llamamos a esto».
Otra cosa es que te des cuenta que él con tener follamiga le es suficiente y eso te esté picando, aún sin saber qué quieres en realidad. Es normal.
Prueba a proponer un plan a ver qué pasa