Yo me considero alcohólica y puedo decirte que no va a buscar una solución hasta que se vea jodido o ni siquiera estando mal porque para entonces ya no sabe ponerse límites. Cuando tienes una adicción, poco a poco se vuelve lo primero de tu vida. No te importa amargar la noche a tus amigos, fundirte el dinero, dejar tus responsabilidades ni la pareja que tienes al lado. Yo quiero a mi chico, pero cada vez que bebía más de la cuenta le montaba pollos por nada o por un enfado que me había callado y al día siguiente me mortificaba pero todo seguía igual. Llega un punto en el que tienes que asumir que no controlas y ese trabajo lo tienes que hacer tú, tu pareja no puede cambiarte.
La excusa de beber para evadirse es una forma de reforzar un hábito. Cuando eres adicto, no sólo no afrontas tus problemas, sino que encima te creas otros nuevos. En mi caso, estaba enfadada por algo y en vez de asumir ese sentimiento, bebía más y terminaba peor. En el caso de estar bien, bebía para «premiarme» y al final era más un castigo por lo que hacía esa noche. ¿Qué ocurre con eso? Que las ocasiones pierden significado y sólo te queda beber por beber.
Mi consejo: Dile que tiene un problema y sé seria. Si no adopta el compromiso de dejarlo o aprender a limitarse, termina con él. Lleváis poco y no vale la pena sufrir. Si crees que estando más tiempo con él vas a pasarlo peor, déjale y explica que su adicción es un obstáculo en la relación. Pero vamos, si él no quiere cambiar, no lo hará por ti.