Yo entiendo perfectamente tu postura, y claro que no tiene nada que ver con celos, sino con el bienestar emocional de tu hijo y con la preocupación acerca de la responsabilidad con la que se toma tu ex el ejercer como padre.
Antes de introducir a alguien en la vida de un niño, creo que debería haber un consenso entre ambos progenitores; especialmente cuando es alguien que va a compartir tanto tiempo con el niño, y por tanto va a ser un ejemplo para él. Digo yo que lo lógico sería que ambos padres tengan algo que decir a la hora de decidir acerca de quienes van a ser los referentes para él.
Además, en este caso, vuestra separación todavía está reciente. La separación de los padres necesita un proceso de duelo para los niños, y los duelos requieren un mínimo de 2 años en condiciones óptimas para superarse. (Esto no lo digo yo, se puede consultar, por ejemplo, en un portal de la talla y la credibilidad de ScienceDirect: https://www.sciencedirect.com/sdfe/pdf/download/eid/1-s2.0-S1134207203759234/first-page-pdf).
Así que su padre, si fuese responsable, lo primero que tendría que plantearse (y plantearte a ti) es si el niño está preparado para conocer a una nueva pareja suya. Y en caso de que hubiese pasado un tiempo prudente y fuese así, preguntarse si esa persona en concreto tiene las cualidades deseables teniendo en cuenta que va a interactuar mucho con el niño (que una cosa es que sea una pareja 10, y otra su relación con el niño). Y analizar también si el niño puede tener afinidad con ella, que no hay que meterle a ninguna desconocida con calzador.
Lo siguiente, preguntarse por las expectativas objetivas que tiene esa relación. Porque si como mucho llevan un año, cabe pensar en que desde los 5 que tiene ahora a los 18, le puede dar tiempo a meter y sacar de la vida de su hijo a 10 mujeres o más, si se pasa 1 año o 2 con cada una y ya pretende introducírselas. Le volvería loco al niño.
Y mención a parte, merece el poco cuidado a la hora de guardar la privacidad de las relaciones íntimas que tenga con esa persona. Que una cosa es que muchos hayan pillado a sus padres en alguna ocasión (generalmente una vez en toda una vida de convivencia continuada), y otra que en dos días que el niño va con su padre y hay otra señora ya les haya pillado… Parece que el esfuerzo porque eso no pasara no ha sido mucho…
En resumen, para mi de exagerado nada. La gente se preocupa muy poco sobre el impacto que puedan tener determinadas situaciones en un niño pequeñito; parece que lo único que importa son los deseos y la comodidad del padre.