En mi casa siempre había una comida especial para mí, yo no podía comer patatas fritas, ni pasta, ni arroz. No digamos ya dulces. Yo sí he tenido un TCA grave, sobre todo con atracones a escondidas, varios años de vómitos tras cada comida, y períodos de restricción y deporte en los que podía llegar a perder 8 kg en una semana. No os hacéis una idea de lo que esto marcó mi infancia y mi adolescencia… pero para mis padres el problema siempre era el peso. Cuando empecé la universidad en otra ciudad empecé una terapia… Y nunca olvidaré la cara de mis padres cuando en las primeras Navidades, antes de volver, a su comentario de «ahora te pondrás a dieta al volver» les dije que nunca más haría una dieta. Se tuvieron que callar porque no vieron más opción en mi respuesta, pero les enfadó muchísimo. Casi 20 años después, varias terapias después, muchas conversaciones después….ya lo ven de otra forma, aunque aún no lo acaban de encajar…yo creo que por lo que dices de ser otra generación, y porque aunque ven que como mucho más sano que la mayoría de mi familia, no fumo, no bebo alcohol y hago deporte, sigo siendo grande y con sobrepeso. La imagen sigue estando por delante de cualquier otro criterio