La próxima vez que te susurro gorda al oído, le sueltas una ostia a mano abierta, de esas que suenan bien, y gritas, gritas en alto, sin vergüenza ninguna:¡no vuelvas a tomarme el CULO pervertido!!! Pero grita como si te fuera la vida en ello. Yo luego me acercaba a él y le decía al oído :»si quieres dejar a alguien en ridículo, se hace así, gilipollas»
Pero eso ya es un plus.
Pruébalo, te quedas muy agusto. Y por lo menos con la ostia ya se ca calentito para casa