Has reconocido que tú también tenías prejuicios, así que ya sabes cómo funcionan. Y has aprendido algo: lo que manda es la conducta de las personas, no su raza. Tendrás que dejarle un tiempo a tu familia, para que también lo aprenda. Si lo hacen, estupendo! Y si no lo hacen, no lo dudes: VIVE TU VIDA. Aunque no sea fácil.