La vida es una cuestión de prioridades…establece bien cuáles son las tuyas.
En mi caso tuve a mi hijo con 19 años, dejé de estudiar y empecé a trabajar. Pagaba una niñera o algunas horas le cuidaba su abuela. Cuando ya tuvo 14 años retomé mis estudios.
Ahora él tiene 19 años, yo mi carrera. Me dediqué a él cuando era pequeño y más me necesitaba y luego a mi misma cuando considere que había llegado el momento. Fue difícil dedicarme a trabajos que no me gustaban o que no eran lo que yo quería en está vida, pero por estar a su lado todo valía la pena.
Sólo hay que saber esperar…todo llega.
Mucho ánimo y suerte.