Cuándo conocí a mi novio ya tenía los billetes para venir a París a vivir, 1700 km, pero más enamorada que nunca. Es verdad que nos conocimos en persona antes de venir, pero a penas tuvimos unos semanas para afianzar una relación que para mí estaba predestinada al fracaso. Nunca se sabe, pero con ganas (muchas, porque no es para nada fácil) y con amor, se puede!