A mí me pasó en Francia, pero sólo estuve allí 2 semanas y ya charlábamos de mañaneo.
Yo le sonreiría y lo saludaría abiertamente. O le soltaría un «que tal?». Pero nada de papelitos, que a mí me han dado alguno que otro y me da mal rollito, nunca respondo.
No es que vayaís a hablar de la profundidad de la vida, pero así al menos empezaréis por algo…