También hay ocasiones en las que el pareja en cuestión sale por patas porque ha estado años intentando ayudar a una pareja que tiene serios problemas de autoestima, una coleccion de exrollos y amigas insoportables, y que, además, ha sido arruinada psicológicamente y, para colmo, engañada.
Estaría guay que alguien aplicase la autocrítica, sobre todo en los casos en los que has sido abandonada/o porque la otra persona no pudo hacer ya más, y especialmente en aquellos en los que «la persona abandonada», tenía planteada una liana de campeonato después de varias infidelidades.
Por ejemplo:
«Me comporté como una auténtica gañana, y cuando se descubrió la cornamenta, mi pareja no sólo no me abandonó, si no que siguió cuidándome, y tratando de tirar para adelante durante meses. No lo supe ver, seguí despreciandole, y engañándole y se ha pirado. Vamos, me ha pillado con el carrito del helado, el chaval no aguantaba más niñerías… y bueno, que esto me pasa por lista»
O algo del tipo:
«Oye, pues al final la relación no estuvo mal, y es normal que mi pareja se pirase por la puerta y no quiera saber nada más de mi, porque le hice daño. Le traté como el culo, le engañé, y le mentí. Voy a asumir mi responsabilidad, como una persona adulta, y actuar en consecuencia: dejando de hacer el canelo».
En ocasiones lo más cómodo es hacerse la victima, echar la culpa a la otra persona, o hacer como si no hubiese pasado nada… pero eso no es bueno, ya que tras la juerga y la libertad y el desfase (y que tu habitación parezca el metro en hora punta) al final… si no asumes que tuviste parte de culpa (seamos honestas y justas), meses e incluso años después te empiezas a sentir fatal, porque tras la resaca nadie te trae el café a la cama, todos los tíos parecen un cero a la izquierda, y eso puede desencadenar una depresión de la que es difícil salir.
Lo se muy bien porque a mi me pasó… pero también os digo que ánimo wapisimas, que al final siempre aparece alguien guay, y todo se arregla ^_ ^
Besis,
Carla F.