Siempre solemos escuchar que hay que tener cuidado con el ego masculino, qué delicado, es muy frágil… ¿Pero qué pasa con el ego femenino? Que se la sudan y no les importa darle un par de patadas.
Y me parece genial que tu respuesta hubiera sido: vale la tienes pequeña, pero tu problema es que no sabes usarla