Por favor, no es una cuestión de límites! El niño sólo está expresando algo que tiene en su cabeza en los términos normales en los que lo hace un niño de 4 años, que, entre otras cosas, aún no ha desarrollado la empatía (sencillamente porque aún no tiene herramientas cognitivas para ello). Habría que conocer más datos, pero a falta de ellos, me aventuro a suponer diferentes cosas:
– Puede ser, como han dicho antes, que esté reproduciendo comentarios de otro entorno (familiares, compañeros, TV…).
– Podría ser también una manera de canalizar su enfado o frustración por otras cuestiones, como una forma de «castigarte», en caso de que ese enfado tenga que ver contigo (como cuando los niños dicen «eres la peor madre», «ojalá mi madre fuera X»…). No has de tomártelo como algo personal, reacciona con las herramientas que tiene por edad.
– Podría sentirse mal consigo mismo o por alguna situación, e igual que en el caso anterior, sencillamente estar desahogando algo (tanto en este caso como en el anterior, notarías que lo hace con rabia).
– Quizá pretende ver hasta qué punto de verdad el aspecto físico no te afecta (poníendote a prueba). Esto es muy elaborado para esa edad, si lo hiciera, sería de modo no planificado, pero a veces los niños hacen esas cosas. Esto tendría aún más sentido si él se siente «rellenito».
– Y una posibilidad más compleja, pero que observo muchísimas veces. En el caso de que tú, de forma más o menos consciente, sientas algún tipo de rechazo o disconformidad hacia tu cuerpo, es muy posible que lo que tú no verbalizas o reconoces abiertamente, tu hijo te lo verbalice, haciéndote de espejo. Es muy común que los niños pequeños hagan visible lo que las madres (y a veces los padres) mantenemos inconsciente o en secreto.
En cualquiera de los casos, te recomendaría que hablaras con mucha honestidad con tu hijo sobre cómo te sientes cuando te dice esas cosas (ojo, que no es lo mismo decir «cuando me dices X yo me siento Y», que decir «cuando me dices X me haces sentir Y». No responsabilices a tu hijo de tus emociones). Fíjate que aunque en casa el discurso sea de aceptación al físico, sus comentarios te afectan. No pasa nada, eres humana, no pasa nada por reconocerlo ante él (igualmente lo notará, por más que intentes disimular). Cuando lo diga, respóndele cosas como «pues a mi me gusta mucho cómo eres». Ayúdalo a verbalizar cosas que le gusten de ti (p. ej. «veo que no te gustan mis piernas. Y qué es lo que más te gusta de mi?»). Es muy probable que lo que más te afecta sea, más que el contenido de los comentarios, el hecho de no recibir adoración absoluta (entiéndase) por parte de tu hijo. Es una etapa y pasará, esto no lo convierte en un egoísta despiadado. Ten en cuenta que aproximadamente a los tres años empieza a formarse la identidad personal separada de la de los demás. Aún está aprendiendo a relacionarse con los otros, a expresar cómo se ve a sí mismo y a los demás, las reglas de interacción… Dale tiempo. Con mucha honestidad por tu parte y paciencia.
Siento el tocho.