Además de entrenador, tienes que ejercitarte con él o sacarlo a jugar para que desfogue su energía. Cuando son cachorros son comparables con los niños: se quedan tranquilos hasta que caen cansados. Con la edad dejan de ser así de traviesos, siempre y cuando se les de la atención que necesitan, entendiéndose esto como educación y, lo dicho, actividades que acaben con su exceso de energía. Antes de adoptar hay que recordar que no son figurines.