Las Navidades son un dolor de cabeza y cada uno lo resuelve como buenamente puede. o se establece siempre lo mismo y ahí queda, grabado en piedra como las leyes de dios («Navidad siempre en mi casa y Año Nuevo en la de tus padres, etc.»), o se hacen turnos cada año o cada tantos años, o, si la relación tampoco es muy formal, cada uno en su casa. O, si eres afortunada/o, te largas de viaje todas las vacaciones y adiós muy buenas.
Es cuestión de hablarlo, ver lo que cada uno está dispuesto a soportar ese año, y llegar a un acuerdo. Suerte.