Si no le apetece, no le apetece, él tampoco te obligó a nada, ha propuesto y tu has aceptado, si hubieras dicho que no, él tendría que haberlo respetado.
No tienes ningún derecho a enfadarte porque a tu novio no le apetecía mambo y a ti sí. Imagina que la situación fuera al revés y se enfadara porque no tenías ganas, un montón de chicas escriben a sí con ese tipo de historias y describiendo lo culpables, incómodas y presionadas que se han sentido.
El rechazo no nos gusta a nadie, pero si la otra persona no quiere, hay que aceptarlo.