Pues eso: otra ingeniera, de 46 tacos. Cuando yo estudiaba éramos 4 gatas, literalmente, y nunca jamás me ha pasado eso que cuentas con compañeras o con novias de compañeros.
Lo que sí me pasaba es que los chicos se sentían abrumados cuando les decía lo que estaba estudiando, y he acabado casada con otro ingeniero. Pero problemas como los que cuentas, nunca.