Piensa que te has quitado de encima a un cobarde, un inmaduro de casi 50 años, un egoísta, un sinvergüenza, un mediocre, un gilipollas, una joya vamos. Así que en lugar de culparte por creer que puedes haber hecho algo mal, sonríe y da gracias a la vida por haberte quitado de encima a semejante energúmeno porque a veces el amor nos ciega y no somos capaces de verlo.