A mi me provocaron el parto, en el público, por haber roto aguas pero no estar de parto. ESO DE LA OXITOCINA ES EL MISMÍSIMO DEMONIO. Yo creía realmente que me moría, y no dejé entrar a mi marido en dilatación, para que «no me viera morir», literal. Cuando me dijeron que ya estaba por salir la niña, y no les daba tiempo a poner la epidural, me di cuenta que no iba a morir, y llamé para que entrara.
Me pusieron un punto, y estuve fenomenal despues. A las dos horas estaba con mi bebé, paseando alegremente por la habitación. Mi madre no se lo creía.
Jamás le aconsejaría a nadie provocar el parto. Para mí, como digo, fue una experiencia cercana a la muerte. No fue mi caso, pero preferiría unos puntos más que volver a la oxitocina. De todas formas, tu ginecóloga no es la única ginecóloga buena en el mundo médico, déjate de paranoias.