¡Hola, guapa! Llevo 6 años con mi pareja y nos pasa lo contrario, yo soy a la que le gusta el BDSM y él nunca lo había probado ni le atraía especialmente. Además, yo soy sumisa y esto requería un papel muy activo por su parte en un mundo que ni conocía ni entendía. Siempre he disfrutado muchísimo el sexo con él y poco a poco hemos experimentando, probando y hemos ido metiendo cosas con las que ambos nos sentimos cómodos y que nos excitan. Muchas de las cosas que él o yo pensábamos que no nos gustarían, las hemos hecho cachondos y se han convertido en nuestras prácticas favoritas. Él sabe que cuando se pone en actitud dominante se me caen las bragas, y sólo con ver mi reacción le compensa y mucho.
Con esto quiero decir que:
1. Si tu novio dice que le encanta el sexo así contigo, creetelo. Por más que te excite algo, no lo «necesitas»; eso es como decir que porque te corras con un vibrador no puedes vivir sin él. Yo puedo hacer el misionero con mi novio y me fascina.
2. No te cierres en banda a nuevas cosas, ni en la vida ni en el sexo. Las cosas no son blancas o negras, bdsm o no bdsm; hay un montón de caminos intermedios super excitantes que explorar. Si vas probando cosas y no te gustan, pues no las haces y listo.