A mi suegra la paré yo sin necesidad de que mi marido dijera nada. Sin levantarle la voz le dejé claro que yo soy como soy y pienso y creo como lo hago. Y punto. En nuestro caso, ella es muy religiosa. Yo me casé por lo civil y no hemos bautizado a nuestra hija. Así que ya le dije que cada uno en su casa haga lo que quiera y que yo hago lo quiero en la mía. REspetuosamente, claro, y sin ofenderme.