Habla con tu pareja,pero si no funciona. Haz caso del refranero; más vale ponerse una vez colorá que cien amarilla.
Una experiencia parecida tuve con la familia de mi marido y en una comida que hubo, me hincharon las aletas del coño y les contesté y solté todo lo que pensaba de ellos. Qué paso? Pues que desde entonces nos vemos un par de veces al año no más de una hora y no se comenta nada de lo que ocurre en mi casa…
Suerte en tu lucha!!