Como siempre, la respuesta en estos casos es: haz lo que creas que te dará paz mental. Si crees que te quedarás tranquila yendo a verla, ve. PERO, y lo pongo en mayúsculas, con todo lo que has explicado y lo que los silencios de tu hermana dan a entender, prepárate para una patada tremenda de tu familia paterna y escenas súmamente incómodas en el hospital. Por duro (e increíble) que parezca, está claro que nadie de tu familia paterna te quiere ni les interesas. Si te plantas allí, lo más probable es que salgas muy herida. Pero la decisión es tuya.