Yo lo he pensado mucho y he llegado a la conclusión de que estoy en contra del negocio. Es decir, en cuanto el dinero está por medio me parece otra forma de mercadear con el cuerpo de la mujer. Un embarazo entraña unos riesgos que no se pueden subsanar con dinero. Yo me ofrecería voluntariamente a gestar el hijo de una persona querida que no pudiese (Sin ser mi óvulo). Hacerlo de forma altruista me parece correcto porque así nos aseguramos de que no será un medio más de explotación hacia la mujer.