También pienso que si vivimos en una sociedad machista y conservadora, que lo es un rato, lo natural es que la sociedad tienda a perpetuar sus costumbres y formas de pensar. Si dentro de ello se encuentra el educar en la desigualdad entre niños y niñas -no de forma directa y explícita en la escuela, claro- es complicado romper esa tendencia imperante a querer mantener la desigualdad y el desconocimiento. Porque básicamente no interesa educar en diversidad, en educar sobre el feminismo, en la igualdad, en acabar con los roles y estereotipos de género, en comunicación afectiva, en sentimientos y en tolerancia.
Pienso que esa es una barrera muy fuerte que existe y que genera todo ese «miedo» hacia lo desconocido y hacia lo que se interpreta por ciertas personas como lo que se sale de lo que «debe» ser.