Bien te lo han dicho antes, tu marido tiene un problema. On el alcohol que debe ser tratado en terapia. Si el demuestra con hechos comprobables que ya no bebe ni sale y se compromete a una terapia, pues pensaría en darle una oportunidad. Pero si es solo con palabras, ni modo.
Tu no te mereces vivir preocupada, vivir pensando en cuanto bebió, cuanto se demorará en volver, ni cuánto durará en el trabajo la próxima vez. Y menos tu hijo merece verte preocupada de eso, se merece vivir en paz contigo, disfrutando de bellos momentos. Recuerda siempre que eres el mayor ejemplo para tu hijo, lo que aguantes le enseñaras a aguantar. Así que enséñale desde ahora que lo que no le hace bien no tiene por qué aguantarlo.