Aquí otra que se siente identificada.
Antes de tener a mi pequeña, todo fabuloso con ella. La considerada una segunda madre, teníamos una relación fabulosa.
Fue nacer la niña y cambió radical. De hecho empezó a darme caña desde recién parida, en la cama del hospital.
Pasé mucha ansiedad los primeros meses y mi marido consideraba que eran un poco exageraciones mias, pues la considera una santa.
Hasta que empezó a ser obvio, me cansé, di una hostia en la mesa y todos felices.
Aún así, tú allí y yo aquí. Nunca más igual.
Ánimo, es un momento dulce. No dejes que te lo amarguen que pasa muy rápido.
Un beso.