Yo estaría dando botes de alegría por no ser uno de los «afortunados» invitados de una boda. Las detesto.
A tí te duele porque como ha recurrido a tí para tantas cosas creías que te tenía en más consideración. Has descubierto de lo que te tenías que haber percatado hace tiempo, que es una conocida con cara.¡Enhorabuena! Mejor tarde que nunca.
Alégrate pensando en qué te vas a gastar ese dinero que no tienes que invertir en ropa, peluquería, regalo, etc. ¡Feliz no boda!