Un tío que conocí en «Adopta un tío» me maltrata psicológicamente.
La ironía de la justicia poética no tiene límites.
A quién iba a ocurrirsele jamás, que a un «tío» que acepte pasar por semejante autohumillación pudieran faltarle un par de tuercas, o manifieste carencias que pueda pagar luego con quien no corresponde.
Tampoco tenéis pinta de haber sido nunca las mas listas, si es que os sirve de consuelo…