En mi caso aún sonará más depravado, porque mis primeras experiencias de este tipo fueron con amiga a la que, como a mi, le encantaban los animales y los documentales de naturaleza. Jugábamos a ser animales como los de los documentales, y claro, el apareamiento es parte de lo que hacen los bichos con sus vidas, así que… pues nosotras lo hacíamos también.
Más adelante, con otra amiga de los veranos, tuve también momentos de froti froti, aunque creo que ella se enteraba más que yo de qué iba el asunto. Yo solo me dejaba llevar y pensaba que daba bastante gustito… jajaja