Hola!
No estoy para nada de acuerdo con tu post… Justo hace un año que me mudé a Granada, ¿Y sabes qué? En lo primero que me fijé al llegar es en que la gente no me mira por la calle.
Vengo de una ciudad pequeña y mi obesidad es bastante, así que estaba acostumbrada a que la peña me miraste descaradamente hasta cuándo iba a por el pan. Así que cuando llegué aquí y vi que podía ir por la calle sin sentir sus «miradas acosadoras» se me abrió el cielo. Es triste decirlo, pero me siento más feliz aquí que en mi propia ciudad. Por lo pronto, me instaló aquí sin fecha de retorno… Viva Granada!!