Evidentemente no lo dicen de verdad, es una forma de dejar bien claro que si vas a salir a cenar con tus hijos se comporten igual que en casa, porque seguro que en casa los obligan a estar sentados y a cenar, no van corriendo por toda la casa tocando todo lo que ven y comportándose cual orangutanes en celo. Pero luego salen por ahí y corren, chillan, mueven las sillas, rompen cosas y los padres se ríen.