Soy de las tuyas, yo también empecé siendo niña (no recuerdo la edad exacta) y con la técnica de cruzar las piernas. Cuando crecí y empecé a leer sobre la masturbación, me sentí como un bicho raro, porque sólo se hablaba de la estimulación del clítoris o la penetración vaginal, y a mí esas cosas, aunque me excitaban, no me hacían llegar al orgasmo. Por suerte leí un libro sobre sexualidad femenina (El informe Hite) en el que mujeres de todas las edades hablaban de sus fantasías y experiencias, y había un capítulo dedicado a las distintas formas de masturbación, en el que descubrí que no era la única que se corría con algo tan sencillo como cruzar y apretar las piernas. Y sigue siendo mi forma más rápida y satisfactoria de conseguir un orgasmo.