Te voy a contar una experiencia muy personal.
Yo con 15 años o 16, no lo recuerdo muy bien. Tenía un campeonato al que por supuesto venían mos padres y por primera vez mis abuelos. Mi padre tenía los dientes muy muy desordenados, algo que ami siempre me había dando absolutamente igual. Cuando yo llegué con el equipo me pesaron, y a los 5 minutos me dijeron que no había nadie de mi peso para poder pelear, que la medalla era mía. Llamé corriendo a mi madre para decirles con un disgusto tremendo que no competía después de tanto tiempo entrenando y currándomelo.
Me dijo que estaban bajando del coche que ahora se lo contara.
No me preguntéis por qué! Pero en un milisegundo pensé ¡Dios mio que no vengan! No quiero que piensen que mi padre tiene mal los dientes. Cuando llegaron los mandé para casa a todos.
Mi padre murió de un infarto cuando yo tenía 17 años. Y a día de hoy, aún me perturba ese pensamiento estúpido y fugaz de niñata adolescente. Mi padre era maravilloso, y para mi, a día de hoy a pesar de no tener un diente en su sitio, esa sonrisa era la más maravillosa del mundo y daría cualquier cosa por volver a verla y que hubiese estado el día de mi boda llevándome al altar bien sonriente.
No te avergüences de tus padres, lúcelos xq son tu mejor orgullo. El día que no estén te vas a arrepentir de esos pensamientos.
El mío fue de un segundo y aún me pesa. Recapacita y disfrútalos