Madre mía…te estaba leyendo y me ha hecho recordar todo lo que yo pasé cuando me lo puse…
Allí espatarrada en la camilla, con unos dolores infernales, tanto que me desmayé mientras mi ginecóloga me lo ponía, los ojos en blanco, los dedos de manos y pies agarrotados… y cuando recobré la consciencia no podía dejar de quejarme y gemir de dolor. Insoportable. Mi ginecóloga y la auxiliar se asustaron un poquito porque nunca habían visto a nadie con ese dolor tan extremo. (En una ocasión anterior, por otro tema completamente distinto, ya me habían dicho que tenía el umbral del dolor muy bajo).
El caso es que lo tuve puesto 5 minutos, no aguanté más y le supliqué que me lo sacara.
Menos mal que era última hora del día y no había nadie en la consulta, porque de escuchar mis alaridos hubieran salido huyendo despavoridas!