No los vas a cambiar, pero no te quedes ahí en la mesa aceptando tu condición de fumadora pasiva. Yo cogía el plato y me sentaba en otra mesa lejos de ellos tan feliz, con mi libro y sin montar ningún pollo. Si te preguntan, con una sonrisa y buenas formas les dices algo tipo «ya os he pedido que no fuméis a mi lado mientras estoy embarazada, que me dan arcadas; cuando hayáis terminado me avisáis para que pueda regresar». Si no lo pillan o se ofenden es su problema. Y lo mismo cuando nazca el bebé, adiós a los que no respeten el espacio sin humo.