Yo estoy casada y sin hijos. Cuando todas empezaron a tener hijos y fueron cambiando las salidas a cenar o comer, ya no te digo salir por la noche, me di cuenta que nunca pensaban si yo estaba a gusto o si me sentia bien. Solo contaban ellas y sus hijos, no es un reproche, es una realidad. Mis costumbres cambiaron y mi pareja y yo empezamos a salir solos, o con otra gente. Desde entonces la frase para dirijirse a nosotros es siempre la misma: «que bien vivis sin obligaciones». Tocate los bemoles. Por lo visto el egoismo solo se me nota a mi. Paciencia.