Yo tengo una amiga evangelista y es tan radical como tu ex amiga. De vez en cuando también me soltaba alguna que otra pullita hasta que un día le solté que según sus creencias solo podía juzgarme Dios, así que se podía guardar sus juicios de valor para cuando llegara a la categoría de divinidad. Me dió la razón y desde entonces no ha vuelto a comentar nada con segundas.