Me pasó lo mismo, no fui capaz de cortarla durante mucho tiempo, pero cuando te das cuenta de que igual va a acabar y que solo puede ir a peor, decides cortarlo de raíz. Ningún contacto con él y tardé años en superarlo, más que nada por la incongruencia que le suponía a mi cabeza el que me quisiera pero no quisiera estar conmigo. Nada tenía sentido, y mi cabeza no podía entenderlo. Pero después de pasarlo muy mal y trabajar mucho para aceptarlo, me alegro de haberlo hecho y de no conformarme con algo que me hacía daño, por mucho que lo quisiera.