Pues a ver, depende de la hora.
Viví un año en un piso y mi vecino de abajo debía de ser un crack, porque su novia se pasaba horas gritando. Y si hubieran sido las tres de la tarde o las diez de la noche, pues bueno, pero es que era a las dos, las cuatro, las cinco… de la madrugada.
Real que he llegado a suplicarles desde mi cama que parasen ya.