Deja al gilipollas de tu novio y empieza de cero en la ciudad nueva sin él. Te ha engañado, te ha prometido una cosa y lo ha incumplido y, además, ha dejado claro sus prioridades al gastarse el dinero en porno en lugar de ir a comer contigo fuera para celebrar algo importante para ti.
Déjalo, mándalo a freir espárragos y ya verás qué a gusto te vas de vacaciones, a trabajar o a donde sea sin ese cabrón dando por culo.