Quédate y llenale la ropa con los pelos de los gatos al amigo. Refriegale hasta los calzoncillos a los pobres mininos, (eso sí, limpios). Vamos, yo hacía que le diera un ataque de alergia de los que hacen historia y no mis numerosos shocks anafilapticos!! Quédate y echan unas risas cuando le pique el canario por los lindos gatitos!!!